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Un gallo de lidia

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9x9nelsidoPor: Nélsido Herasme

En una de sus obras titulada "Un gallo sin dignidad", el profesional de las letras y catedrático universitario, Rafael Peralta Romero, ha establecido la diferencia existente en una traba entre dos de la misma especie: uno garboso y otro desplumado.

A mí, que me gusta un poco la política, aprovecho para observar que tal situación actualmente se da en el terreno electoral dominicano.

Por un lado, en el rejón del PRD hay un gallo de lidia, blanco, elegante, bien cuidado, con un brillo relumbrante, el cual está preparado para enfrentar al contrincante del PLD, que visto de cerca luce pálido, mal alimentado, medio ciego y quien por segunda vez, volverá a enfrentarse a su verdugo.

El ejemplar de la cuadra perredeista, bien recortadito, con sus plumas lustrosas y su piel rojiza está dispuesto a darle un solo espuelazo al de los morados sin esperar un segundo choque.

El escritor y periodista narra en su obra que un gallo de pelea es aquel que es sometido a un riguroso entrenamiento, similar al de un boxeador, con una buena alimentación, limpieza corporal y peso controlado, el cual es celosamente cuidado por su dueño.

De su lado, el otro gallo, (por así llamarlo) es una especie de sandbag, el cual siempre está atado con una soguita de una estaca, expuesto a las inclemencias del tiempo, que come lo que le echen, porque total, su papel es el de una mona de traqueo.

En el movimiento gallístico, la mona está condenada al sufrimiento; lo mejor que le puede pasar es que su dueño un día se la coma o la deje morir en la soledad.

Eso es lo que percibe el electorado, un PRD en las calles, fuerte y vigoroso y a un PLD que se le acaba el tiempo en la dirección de un país que se revuelca en su miseria y a cuya maquinaria propagandística se le acaba el combustible.

El PLD está haciendo lo indecible por revertir la realidad que está padeciendo la población.

Cada día que pasa el peledeísmo se arrincona y, como cual ratón, trata de brincarle a quien lo tiene a su merced.

Un gallo de lidia

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