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La primavera del patriarca

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9x9homeroPor: Homero Luciano

En agosto del 2004, su capital político estaba en bancarrota. Su crédito público, estremecido por la crisis mundial, generada por los ataques terroristas al corazón financiero del mundo y el abismo financiero producto del colapso de importantes bancos nacionales, sacudieron su gobierno. Estos acontecimientos lo descapitalizaron. Sus acciones rodaron por los suelos en la bolsa de valores del mercado social y político de los dominicanos.

Puesto en retiro constitucionalmente, es el "pacto de las corbatas azules" lo que rehabilita a Don Hipólito Mejía. El tiempo, juez inexorable de la historia, se encarga de ajustar su figura respecto a las medidas tomadas durante su gestión en el aspecto financiero. Con poco menos de un diez por ciento de aceptación popular, arma un proyecto de retorno y de manera increíble al ritmo de un slogan novedoso de "Llegó papa" se impone sin ninguna duda en el proceso interno, que le entrega el pasaporte que lo acredita como candidato presidencial de su partido para las elecciones del 20 de mayo del año 2012.

Ocho años transcurrieron del dos mil cuatro hasta la fecha, y se ha vivido en la república dominicana, uno de los fenómenos más importante de la historia política contemporánea, que será tema obligado de estudio y análisis de los expertos en la materia. Hipólito Mejía cual Cid Campeador, acaba de librar una cruenta y encarnizada lucha electoral y sin ninguna duda se ha catapultado en lo mas alto del firmamento político del país. Los resultados están ahí, a la vista de todos. No hubo manera, a pesar de todas las diatribas y campañas sucias de desmontarlo del primer lugar de las preferencias. Ha sido el gran vencedor.

Su carisma, su condición de hombre de bien, su bonhomía, su fraternidad y su firmeza, llenaron de esperanza a un pueblo asqueado por la corruptela de un gobierno indolente y por demás el temor por la delincuencia que campea por sus fueros en una sociedad descompuesta por la gran deuda social que empuja al crimen y la delincuencia en todas sus manifestaciones.

No hubo forma ni manera de que se escuchen los reclamos de imparcialidad del órgano rector de los comicios. Del gasto desmedido del gobierno en afanes electoreros. De panfletarios y gaceteros serviles al gobierno. Hubo de todo. Quebrantaron la voluntad de un pueblo que a gritos imploraba un cambio. Después que anunciaron los parcializados resultados, él se tomó su tiempo, y cuando muchos esperaban el anuncio de la chispa incendiaria...un hombre recrecido ante las adversas circunstancias, depuso por la paz, sus particulares y legitimas aspiraciones. ¿Se habrán salido con la suya? No lo se! De lo que si estoy conteste es, que Hipólito Mejía reverdece como un árbol frondoso en primavera y aun desde su rol de líder de la oposición, seguirá sembrando la semilla para que construyamos un mejor país, pero para todos.-

La primavera del patriarca

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