Por Wilfredo Mora
Sagrario Ercira Díaz Santiago está viva para siempre. Desde el aciago día de su muerte, un 4 de abril de 1972, y por el período de las 240 horas que luchó contra la muerte, para convertirse en el símbolo de la mujer revolucionaria, madre de la democracia que anhela el pueblo dominicano.
El panegírico de su velatorio lo dirigió el también ilustre perredeísta, doctor Jottin Koury, en medio de la mayor efervescencia política de repudio de la Era de Balaguer. Fue el año que también asesinaron a Amín Abel Hasbum, quien junto a Sagrario fueron los adalides de la libertad y del rol del hombre humano de luchar por la libertad y la toma del poder a favor de las mayorías. Y, como un legado inconcluso, el año de la nunca lograda Reforma Agraria, del gobierno de Joaquín Balaguer Ricardo.
Wilfredo Mora











